La Atención plena y sus beneficios en nuestro día a día.

El entrenamiento de la Atención plena o lo que hoy en día es llamado Mindfulness, nos proporciona innumerables beneficios, tanto mentales y emocionales, como fisiológicos y sociales.

Una herramienta tan sencilla como es dirigir la atención, de forma voluntaria, al momento presente, solo requiere de práctica y rutina.

Si es verdad que la técnica de Mindfulness es bien sencilla, la clave de sus beneficios recae en el desde dónde la practicamos, y es aquí donde entra en juego la intención.

Como dicen los maestros o el mismo Jon Kabat-Zinn, la práctica ha de realizarse con una actitud de aceptación o apertura de corazón.

Es esa apertura de corazón la que trae a la práctica cualidades como amabilidad, ternura, compasión, confianza y respeto, entre otras cualidades que nacen del Amor.

Por tanto practicar Atención Plena o Mindfulness consiste básicamente en dirigir y concentrar la Atención de forma voluntaria, suave y amable, hacia la experiencia presente, intentando no incorporar juicio, ni reaccionar a lo que se observa, con una actitud paciente, objetiva, respetuosa y sobre todo curiosa.

Definimos la experiencia presente como lo que son capaces de percibir los sentidos, bien sean las sensaciones físicas en el cuerpo “interocepcion”, el gusto, el olfato, el oído o incluso la vista. Cualquier sentido puede ser nuestro ancla o soporte para concentrar nuestra atención en la experiencia del Aquí y Ahora.

¿De qué nos va a servir esto? Pues en principio par darnos cuenta de en qué momentos estamos divagando o en estado de ensoñación, un estado mental muy habitual en el ser humano. Este darnos cuenta se entrena con la práctica y nos permite ser conscientes de los estados emocionales que nos secuestran y en los que perdemos el sentido de la razón, afectando a nuestra toma de decisión.

Aprender a observar los estados emocionales con perspectiva y sin involucrarnos ni apegarnos a ellos, nos permiten conocer su influencia en nuestro estado de ánimo, cómo pensamos, actuamos y nos sentimos, y además incluso podríamos llegar a Darnos Cuenta de su origen y conocer el patrón que lo crea, para ser más conscientes de su existencia y poder tomar las riendas de nuestras reacciones con mayor antelación.

Imagínate, darnos cuenta de lo que nos estresa, de lo que nos genera ansiedad o depresión, de lo que nos enfada o entristece. Sin hacer que desaparezcan las emociones necesariamente, simplemente atendiéndolas.

Cuando gestionamos el estrés, la ansiedad, la ira, la tristeza, la aversión, la queja, etc… nuestro organismo se ve afectado de forma positiva, nuestras defensas aumentan y nuestra tensión se regula. Comemos diferente y esto hace que tengamos más energía y estemos más sanos, con el consiguiente cambio de humor y ganas de hacer cosas que nos llenan y enriquecen.

Es cuestión de parar, respirar, observar sin identificarnos y mantener este ciclo cuando la mente se distrae, tomando conciencia de los pensamientos y redirigiendo la atención al cuerpo o el sentido que hemos elegido.

Espero que os haya parecido interesante y os animéis a practicar Mindfulness en casa.
Si teneis alguna duda podéis escribirme a info@soham.es.

Gracias, bonito día.